El vidrio templado (denominado vidrio endurecido en los mercados del Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda) se somete a un tratamiento térmico para lograr aproximadamente cuatro veces la resistencia del vidrio recocido, fracturándose en pequeños fragmentos granulares al impacto. El vidrio laminado une dos o más capas de vidrio mediante una intercapa de butiral de polivinilo (PVB), manteniendo los fragmentos en su lugar si se rompe. El vidrio templado se utiliza normalmente en puertas, cabinas de ducha y acristalamientos estructurales; el vidrio laminado es preferido para fachadas, lucernarios y barandillas, donde resulta fundamental la retención de los fragmentos tras la rotura. Ambos cumplen funciones distintas de seguridad y suelen especificarse conjuntamente en proyectos de construcción.